Guía completa del ahorro para el retiro 2019

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Cómo poder retirarse en sus tiempos y términos

Advertencia: las personas que logran auto-pensionarse construyendo su propio patrimonio siempre asumen la responsabilidad de lo que ocurre en sus vidas. Si usted cree que su destino financiero está en manos de alguien más, este artículo no le será de mucha ayuda.

Alguna vez se ha preguntado algo como esto: ¿en qué trabajaría si fuera por gusto y ya estuviera retirado financieramente? Para millones de personas que dependen del siguiente cheque o quincena para comprar despensa y pagar la renta suena ridículo y fantasioso.

Pero no debería serlo, pues se trata de su retiro. Recientemente cientos de individuos alrededor del mundo han salido a contar su historia sobre cómo años o décadas antes de cumplir la “edad oficial” de retiro, ellos ya han logrado construir un patrimonio que les genere suficientes ingresos. Ahora son retirados que a sus 40 o 50 años de edad laboran en lo que más pasión o interés les genera.

Y es por eso que decidimos crear esta guía, porque cada año se vuelve más importante tener una estrategia personal y privada de retiro que se ajuste al s. XXI.

En México y buena parte de América Latina predomina un paradigma sobre el retiro: es un evento que sucederá en la vejez, a la edad que la ley lo permita y en las condiciones que el Estado quiera. Y es cierto en gran medida. Los sistemas de pensiones o de ahorro para el retiro están profundamente regulados, por no decir controlados, por el gobierno y sus leyes.

Por ejemplo, si una persona de 60 años de edad que lleva cotizando en el Seguro Social Mexicano (IMSS) desde hace 40 años busca jubilarse cinco años antes de la edad “oficial” de 65, perdería derecho a una buena porción de su pensión (a pesar de cumplir con el resto de requisitos). Para el año 2040 México y varios países latinoamericanos serán considerados “viejos”. Esto quiere decir que un alto porcentaje de sus poblaciones la formarán adultos mayores, en edades que hoy serían consideradas apropiadas para estar jubiladas.

El problema es que por la miserable tasa de ahorro (en México es alrededor del 6.5% del salario) apenas se lograrán tener pensiones de un tercio del ingreso previo a retirarse a los 65 años. Esto aplica sobretodo a los derechohabientes que forman parte del nuevo régimen de cuentas individuales (Afores).

El problema es la tasa de ahorro: sin acumulación no hay riqueza

Las cosas como son: la pensión de los millennials mexicanos será terrible no por culpa del gobierno, sino porque los primeros se conformaron con ahorrar muy poco. Ahorrar es sacrificar consumo. Es decirle “no” a una enorme variedad de gastos o egresos que muchas veces generan placer en el corto plazo, pero pobreza en el largo. Ahorrar implica aprender a vivir por debajo de nuestros medios para crear un excedente creciente cada año. Esto después se debe convertir en inversión: adquirir otros bienes que con el tiempo aumenten su valor o nos generen flujos de efectivo (dinero cada mes, por ejemplo).

Sin ahorro es mucho más difícil apalancarse (pedir prestado) para poder invertir. Si usted espera auto-pensionarse y está ahorrando menos del 15% de su ingreso, hay una alta probabilidad de que no lo logre. Recuerde lo siguiente:

el factor más importante para llegar a una meta financiera, incluso antes que el rendimiento que le pagan, es la tasa de acumulación.

La base de su patrimonio será el dinero que logre separar y encausar cada mes.

Entre más se tarde en iniciar su ahorro patrimonial, mayor será el porcentaje de su ingreso que debe destinar porque tiene menos tiempo para estar haciendo aportaciones y para que el interés compuesto trabaje a su favor. Otra forma de interpretar esta información es que si usted se quiere retirar en 15 años (empezando de cero) tendría que ahorrar el 50% de su ingreso e invertirlo para que en ese periodo duplique cada peso que invirtió a valor presente.

Comience con un objetivo en mente: ¿cuánto dinero necesita hoy para poder pensionarse

La respuesta no siempre es fácil porque dependerá de diferentes variables. Sin embargo, un número en el que los expertos suelen coincidir es que necesita 15 veces su gasto anual. Es decir, si este año requiere 500 mil pesos mexicanos (aprox. 25 mil USD) para mantener su calidad de vida, entonces su meta patrimonial es acumular alrededor de 7 millones 500 mil pesos (375 mil USD) a valor presente.

Teóricamente este capital bien invertido debería generarle suficiente efectivo para cubrir su manutención por muchos años. Una vez que se tiene dicho monto se debe estimar su valor futuro considerando la inflación y determinar en cuánto tiempo quiere llegar a la meta. No es lo mismo hablar de un millón de pesos en 2020 que en 2040, ajuste su meta considerando el valor del dinero en el tiempo. Si el monto parece imposible de acumular, no pierda la esperanza. Fraccione el monto por años, luego meses y finalmente en días.

A demás mucho del dinero de la meta a acumular podrá ser generado como rendimientos de buenas decisiones de inversión. Recuerde esta máxima sobre las metas financieras:

se deben privilegiar el tiempo y la tasa de acumulación, si tiene poco de una, entonces deberá maximizar la otra.

Genere una disciplina de acumulación

La forma más efectiva para ahorrar es por medio de la automatización. Utilice algún producto financiero o plataforma que automáticamente le cargue a su cuenta o tarjeta el monto que quiere separar cada mes. Al igual que la creación de nuevos hábitos, el objetivo debe ser facilitar las acciones y pasos necesarios para que suceda el cambio. Es mejor evitar estrategias que demanden tiempo constantemente, como ir a depositar efectivo o tener que transferir cada vez que se aparta el ahorro.

Primero acumule con activos financieros

¿Qué es un activo? Un bien tangible o intangible sobre el que se tiene propiedad o derechos y que típicamente resguarda un valor, por lo que se puede convertir en efectivo o intercambiar por otros activos. Para propósitos de finanzas personales nos enfocaremos en aquellos que son financieros y no-financieros. Los primeros son los “papeles” que dan derechos sobre dinero prestado y sobre la propiedad de otros bienes. Los ejemplos más comunes son: efectivo, títulos de deuda como bonos o pagarés, acciones, participaciones en fideicomisos o fondos de inversión, seguros con valores en efectivo, cuentas de retiro, entre muchos otros.

Cuando se trata de tener un fondo de emergencia, que típicamente cubra de 3 a 6 meses de sus gastos lo ideal es que mantenga ese dinero en activos financieros de deuda, con plazos muy cortos y de alta calidad, es decir, que los hayan emitido instituciones o gobiernos con muy buena situación económica. Por el otro lado, cuando se está acumulando para el mediano y largo plazo con objetivos patrimoniales la estrategia cambia.

Cuando se tiene tiempo es posible invertir en instrumentos más volátiles (riesgo) y tener paciencia en las “subidas y bajadas” con la mirada puesta en mayores rendimientos a lo largo de los años. Un ejemplo claro es el índice S&P 500, el más importante de la Bolsa de Nueva York y que en los últimos 15 años ha pagado rendimientos anuales (en dólares) por arriba del 10% anual. La recomendación de los expertos es que invierta en un portafolio de fondos mutuos o indexados (ETFs) de bajo costo y administración pasiva.

Esto instrumentos deben replicar los rendimientos de un número importante de activos, como por ejemplo las 50 empresas tecnológicas más grandes a nivel global o títulos de deuda de empresas calificadas AA y AAA. Recuerde que su portafolio de retiro debe estar invertido de forma global y no concentrarse en un sólo mercado o país. En esta etapa es inteligente acercarse a un especialista que le ayude a estructurar su portafolio de fondos para que esté bien diversificado y balanceado.

Aproveche los instrumentos o productos financieros con beneficios fiscales

En México y buena parte de los países de América existen cuentas o planes de ahorro con enormes beneficios fiscales. Estos se pueden clasificar en dos tipos: los de deducción y los de diferimiento. En el caso del territorio mexicano los primeros aplican a cuentas especiales de ahorro para el retiro, ya sean a través seguros, afores o fondos de inversión. El Art. 151 de la Ley del ISR establece que las aportaciones a los planes autorizados podrán ser deducibles de impuestos. Para la mayoría de los mexicanos esta deducción estaría topada al 10% de su ingreso anual.

En el segundo grupo entran las cuentas o planes que por su naturaleza las aportaciones no son deducibles de impuesto pero cuyas ganancias de capital podrían beneficiarse de diferir el pago del impuesto mientras esos rendimientos se mantengan dentro del producto o estructura. Aquí entran nuevamente instrumentos como seguros de vida, afores, fideicomisos, ciertos tipos de fondos de inversión, entre otros.

Manteniendo el resto de los factores iguales, siempre será mucho mejor “empujar” legalmente el pago del impuesto sobre ganancias al futuro, pues al dejar ese dinero dentro de la cuenta seguirá trabajando para el ahorrador.

Una vez que tenga capital suficiente, incursione con otros activos no financieros.

Siguiendo el principio de diversificación una vez que se vaya acumulando una cantidad importante de dinero en activos financieros, será correcto invertir en otras categorías como bienes raíces de renta y negocios. Cuando se trata de inmuebles se debe enfocar en aquellos con alta demanda y que funcionen bien para generar ingresos por renta como locales comerciales, bodegas, departamentos, casas duplex, oficinas, entre otros. La clave será elegir con cuidado la propiedad y negociar lo mejor posible la compra (ahí está el negocio la mayoría de las veces). Sobretodo con inmuebles residenciales puede ser muy conveniente utilizar una hipoteca.

Con las tasas de interés actuales en México, dando un anticipo de capital de entre el 30% y 40% del valor y pactando a plazos alrededor de los 20 años se debería lograr que la renta cubra el monto mensual que se debe pagar al banco. Este escenario es ideal porque el mismo activo se estaría “pagando por sí mismo” y aumentando al patrimonio con el tiempo. Sin embargo, a la hora de usar crédito el riesgo aumenta si por alguna razón no se renta la propiedad y se debe estar desembolsando dinero cada mes.

Una casa propia en donde vivir no es tan importante para su retiro

Uno de los errores más grandes en las finanzas personales es asumir que tener una casa propia donde vivir es la mejor inversión. Típicamente los beneficios de tener un inmueble así se ven disminuidos por las decisiones que conlleva: utilizar crédito caro que genera más estrés al presupuesto familiar que si sólo se rentara, gastos adicionales en remodelaciones y muebles, el costo de oportunidad por no poder destinar más recursos a otro tipo de inversiones más rentables, entre otros.

La recomendación es que se adquiera una propiedad para vivirla una vez que ya se tengan otros activos e inmuebles que están generando ingresos o riqueza periódicamente. Si va a utilizar una hipoteca para adquirir su vivienda, intente dar por lo menos el 30% de enganche para que su mensualidad se mas controlable.

Mantenga su patrimonio diversificado

Hay muchas historias de terror sobre retirados que colocaron la mayor parte de su dinero

en algún tipo de inversión o activo que en poco tiempo perdió gran cantidad de valor dejándolos en una situación de extrema vulnerabilidad. El mejor remedio para esto es diversificar y cuidar que conforme se acerque su fecha de retiro, vaya colocando la mayor proporción de portafolio patrimonial en activos sólidos y que mantengan poca correlación entre sí. Esto último implica lograr distribuir los bienes de tal forma que respondan en distinta medida a un evento de riesgo.

Un claro ejemplo es mantener diferentes monedas o divisas “fuertes” aparte de la local que usa en su país o no tener todos sus inmuebles en una misma zona geográfica.

Cuando se trate de invertir en negocios o franquicias, recuerde que estos entrarían en la categoría de activos “de alto riesgo”. Si bien pueden llegar a generarle mucho rendimiento, lamentablemente la probabilidad de fracaso es alta. Se sugiere que nunca invierta más de un 10% o 15% de todo su capital patrimonial en este tipo de inversiones y que mejor intente financiarlas con su flujo mensual de ingresos.

Visualice su retiro como libertad financiera y mantenga la motivación

Mucho se habla de alcanzar la libertad financiera. Pero si se analiza con cuidado, de esto se trata el retiro: llegar al punto en el que se tienen suficientes activos para que el dinero que estos generan pueda mantener nuestro estilo de vida y cubrir nuestras necesidades económicas. Para muchas personas lograrlo requerirá cambiar su mentalidad, ajustar su nivel de gastos y trabajar más duro para generar más ingresos con el tiempo.

Sin embargo, mantener la motivación para ser constantes y disciplinados en el proceso de construir un patrimonio, generará grandes resultados.

Lo invitamos a ver el video en Seguros B&C titulado “Creando mi propio retiro” para conocer las historias de personas de clase media que siguiendo estos pasos lograron retirarse en sus años 30, 40 y 50.

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