El síndrome de Burnout o la enfermedad del trabajo

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En este artículo queremos dedicar nuestra atención a una condición cada día más común y desatendida como la colitis nerviosa: el síndrome de Burnout. Sin traducción al español, este síndrome ha adquirido una gran atención de los medios debido al número in-crescendo de personas que se reportan enfermas por su causa.

Pero hay muchas preguntas por responder. ¿Es en verdad una enfermedad?, ¿cuál es la diferencia frente a la depresión?, ¿hay forma de prevenirlo? 

El término Burnout fue acuñado en la década de los setenta por el psicólogo Herbert Freudenberger. Lo usaba para describir las consecuencias de los niveles de estrés altos observables en las personas dedicadas a las profesiones de ayuda, como doctores y enfermeras.

El síndrome de Burnout consiste en un padecimiento caracterizado por la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo. Además, otros factores emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, pueden detonarlo.

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Actualmente, el término no es ocupado solamente para el desgaste presentado en profesiones de ayuda o para describir el lado oscuro del sacrificio personal. Hoy parece afectar a cualquiera con una trayectoria profesional importante, desde profesionistas de alto nivel, celebridades y cualquier empleado sobre-trabajado. Burnout es ahora un término muy popular.

Es de llamar la atención que no exista una definición clara de lo que es realmente el Burnout. Y dicha falta de definición tiene sus consecuencias en el campo médico y científico.

¿Es el síndrome de Burnout una enfermedad?

El síndrome de burnout no es reconocido en el DSM (Diagnostical Statistical Manual of Mental Disorders o el Manual de Diagnóstico Estadístico de Enfermedades Mentales). Pero sí es mencionado brevemente en la Clasificación Internacional de Enfermedades bajo el código Z 73.0, pero inscrito al apartado de “problemas relacionados con el manejo de las dificultades de vida”.

Cabe señalar que en algunos países europeos a los pacientes con Burnout se les diagnostica con el síndrome de neurastenia, siempre que sus síntomas estén asociados al trabajo, como una forma de enfermedad mental. La neurastenia es un trastorno neurótico caracterizado por un cansancio inexplicable que aparece después de realizar un esfuerzo mental o físico.

Se han podido identificar causas claras que conducen a sus síntomas: un estilo de vida estresante, extrema presión e incapacidad para hacer frente a cualquier situación.

El compromiso llevado al extremo por parte de los empleados al punto de descuidar sus necesidades personales parece ser la raíz del problema.

El sentirte exhausto es una reacción normal ante el estrés y no es símbolo de estar enfermo. Entonces, ¿cómo es que el Burnout es una enfermedad distinta a otros desórdenes mentales? y ¿cuáles son los síntomas que lo distinguen de sentirte solamente exhausto?

Como lo hemos mencionado anteriormente, los expertos aún no tienen criterios comunes para diagnosticar el síndrome; y algunas enfermedades físicas pueden presentar síntomas similares al Burnout, por lo tanto, su diagnóstico apresurado puede traducirse en la pobre identificación de los problemas reales y la ausencia de su tratamiento.

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¿Cuáles son los síntomas del Burnout?

Pese a la falta de un acuerdo claro por parte de los especialistas, existen tres áreas claramente definidas y comunes a todos los diagnósticos:

Agotamiento emocional: Las personas se sienten agotadas, sobrecargadas, cansadas y deprimidas; además no tienen suficiente energía. Los problemas físicos incluyen dolor de estómago y problemas digestivos.

Alienación de las actividades (relacionadas con el trabajo): Las personas se sienten con una actitud crecientemente más negativa hacia su trabajo, y se sienten cada día más frustrados con el mismo. La falta de interés hacia su entorno laboral y hacia sus colegas es otro indicador.

Empobrecimiento en su desempeño: El Burnout tiene un impacto cada día mayor en las tareas del trabajo del día a día, en la casa y en el cuidado hacia la familia. Las personas que presentan Burnout toman actitudes muy negativas hacia sus actividades, tienen dificultad para concentrarse, y se muestran apáticos y carentes de creatividad.

¿Cuál es la diferencia con la depresión?

Debido a que algunos síntomas son similares a los de la depresión, algunas personas pueden ser diagnosticadas con Burnout de forma equivocada. Por lo mismo, debes tener mucho cuidado en no auto-diagnosticarte, pues para una persona con depresión, una larga vacación o días de vacaciones pueden ser contraproducentes.

Otras características de la depresión son extremadamente distintas a las de Burnout, y estas son: baja autoestima, tendencias suicidas, desesperación y angustia.

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¿Hay una solución?

Cuando hayas descartado la depresión, los siguientes cuatro métodos soportados por la ciencia te podrán ayudar a combatir el Burnout:

1. Vuélvete más egoísta. Cuida tus necesidades básicas y procura trabajar en proyectos que te representen suficiente reto y/o te apasionen.
2. Medita. Tómate un momento al día para liberar la mente. Meditar puede hacer que encuentres por ti mismo las respuestas que buscabas. 
3. Libérate de toxinas. Come sano, ejercítate y aléjate de gente, situaciones y alimentos tóxicos.
4. Escribe tus logros. Describe tanto tus logros profesionales como las cosas que los impiden. Así podrás descubrir patrones y tendencias que obstaculizan tu éxito o tu felicidad en el trabajo. Si después de un tiempo de realizar esta tarea te sientes igual, considera un cambio de profesión.

Finalmente, recuerda que no existe mejor medicina que la prevención. Así que: medita, come sano y muévete diario.

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Fuentes:
informedhealth.org
fastcompany.com
facmed.unam.mx

 

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