Red Médica Privada

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Inventar formas, como la Red Médica Privada, para que las personas que confían en nosotros sigan adelante con sus vidas. Eso si es usar un seguro de gastos médicos.

El sol de las once de la mañana ya caía con toda su fuerza sobre los competidores en el triatlón en Huatulco. Santiago apenas alcanzaba a ver, el sudor se le metía a los ojos.  Acababa de pasar por el kilómetro 8 de la carrera. Solo dos mil metros más y completaría su primer triatlón olímpico. Aunque las piernas ya le temblaban por el esfuerzo el imaginarse sus fotos junto su familia, que lo esperaban en la meta y su medalla colgándole del cuello lo impulsaba a seguir adelante.

A los cuarenta y seis años de edad Santiago estaba casado con Angélica y tenía dos hijos: Ana María de 12 y Julián de 8. Desde hacía 10 años había iniciado una empresa para importar juguetes de China, aprovechando todo lo que había aprendido durante sus años en Mattel.  El año anterior había decidido darse tiempo para regresar a una de sus pasiones de juventud, los deportes. De niño había entrenado en el Club de Pumitas y dice que llego a ser bastante bueno, pero desde que entro a la prepa lo había abandonado.

Por fin, al levantar la vista entre toda la niebla que tenía en los ojos alcanzó a ver “Meta”.  Todos los corredores a su alrededor se estaban lanzando a hacer su sprint final y él no quería quedarse atrás. Era el momento de sacar la última reserva de fuerzas.  Unos cuantos segundos más y… justo al momento de cruzar la meta de repente sintió un pellizco en la parte baja de la espalda que lo tiro al piso del dolor.

Un par de semanas después recibí una llamada del Dr. Héctor, uno de los neurocirujanos que trabajan con nosotros en nuestra Red Médica Privada.

– Edgard, acabo de ver los resultados de la resonancia magnética de Santiago.

– Hola Héctor, venga. ¿Qué tenemos?

– Discos herniados en L2, L3, y L4. L3 está desplazado.  Con razón casi se desmaya del dolor.

Héctor y yo broméabamos a menudo con llamarnos colegas. Aunque yo no estudié para médico, lo mío son los números, algo se aprende después de tantos años de hablar todos los días de medicina. 

La columna vertebral está dividida en cinco regiones. Las cervicales, en el cuello, las dorsales o torácicas, digamos que, al nivel del pecho, las lumbares a la altura del abdomen y las sacras y coxígeas por debajo de la cintura. La médula espinal, el principal conducto de comunicación del sistema nervioso, pasa a través de un canal entre los huesos de la columna vertebral.  Si estos huesos o los cojines que los separan, los discos invertebrales, se salen de su lugar, la médula espinal o sus ramificaciones suelen quedar apachurradas o pellizcadas. Y esto produce mucho dolor.   

– ¿Y cuál es la propuesta de solución?

– Hay que intervenir quirúrgicamente para colocar separadores en las vértebras con los discos dañados. También que acomodar y fijar la vértebra desplazada.

– Héctor, ¿alguna propuesta de solución no invasiva?

– Hice muchas pruebas con Santiago y tiene pérdida de fuerza en las extremidades inferiores.

(Me encanta trabajar con Héctor y su equipo, ¿pero por qué será que no puede decir sencillamente: piernas).  Lo que si es un hecho es que la pérdida de fuerza es una señal de que puede asumirse que los nervios están comprimidos en algún lugar de la columna.

– Otra cosa. ¿De verdad se hizo tanto daño por hacer un triatlón?

– No Edgard, claro que no. El esfuerzo del triatlón solo fue la gota que derramo el vaso. Cuando platiqué con él me contó que en tiempo con los Pumitas le cayeron varias veces encima. Es probable que desde entonces haya quedado lesionado.

– ¿Crees que eso de problemas con su seguro de gastos médicos?

– Depende, ya revisé la póliza. Tiene cuatro años y fracción asegurado con la misma compañía.  ¿Se podría comprobar que la lesión es anterior a eso?

– No hay manera.  Ya sabes como es esto.  Es muy difícil saber con certeza cuándo apareció una lesión por primera vez.

– Entonces, con que pongas en el informe que es una lesión que surgió en los últimos dos años podemos ayudarlo a que le autoricen su cirugía sin ningún problema.

– Por último, necesitamos checar en que hospital lo atendemos. Puede ser en el Angeles del Pedregal pero si tiene una póliza de un nivel más bajo podemos organizarnos. Ya sabes que hemos operado otros casos similares en el San Angel Inn de Chapultepec.

– Puede ser Angeles del Pedregal si Santiago así lo decide. Tiene una de nuestras mejores pólizas internacionales. Así que dejemos que él elija.

Las compañías de seguros en México crearon sus redes médicas para ofrecer a sus clientes la posibilidad de atenderse con médicos con los que se había hecho un acuerdo previo sobre cuánto les cobran a los pacientes. La razón de hacer esto es que en México el mercado de los servicios médicos es totalmente libre. Es decir, un médico te puede cobrar lo que sea que el considere pertinente por sus honorarios y los de su equipo.

Si quieres conocer más las redes médicas de las compañías de seguros haz click aquí.

Pero la idea de la Red Médica Privada B&C es distinta.

En muchos casos la relación paciente – médico – agente de seguros está planteada en términos de lo que podríamos llamar fregar – fregar.  A muchos doctores lo que les interesa es que les paguen sus honorarios y pasar rápidamente al siguiente paciente, así que no tienen interés en revisar la parte administrativa de la atención de sus clientes.  Médicos y agentes ni siquiera se hablan así que queda en los pacientes recabar toda la documentación para integrar sus expedientes y poder usar sus seguros. Los doctores no tienen ni tiempo, ni ganas de llenar los formatos que les piden las aseguradoras y mucho menos de adaptarse a atender a sus pacientes de acuerdo a sus pólizas. 

Y para terminar de fastidiar a los usuarios del sistema médico privado, como pudiste leer en mi conversación con Héctor, en muchas ocasiones es muy difícil determinar el origen de un padecimiento.

Pero si Héctor no hubiera hablado conmigo y se hubiera ido por su primera idea de registrar en el informe médico que la lesión de Santiago venía de sus días de futbolero amateur hubiera conseguido que su seguro no le cubriera los gastos de su cirugía.  (La cual, por cierto, llegó a los 1.5 millones de pesos). 

Aún en los casos en que el agente de seguros es profesional y le explica al paciente que un informe médico con una preexistencia resultaría no solo en la negativa para autorizar la cirugía por parte de la aseguradora sino en la probable cancelación del seguro, el paciente tiene que volver a ir con el médico, pagar otra consulta para que le llenen un nuevo informe y en muchos casos, oír a su doctor maldecir contra las compañías de seguros. Todo lo cual lleva tiempo, y mientras tanto nuestros pacientes siguen enfermos porque no podemos trabajar como equipo.

Eso está mal y en B&C queríamos hacer algo al respecto.

Así que creamos la Red Médica Privada. Una serie de convenios con médicos que buscan hacer equipo para la mejor atención de nuestros pacientes.  De esta forma, nosotros hablamos con los médicos, nos metemos a profundidad en el caso de nuestro asegurado y buscamos junto con el médico tratante la mejor forma de cuidar, tanto desde su salud como su patrimonio.

Esa tarde Héctor, Santiago y yo tuvimos una conferencia en Skype.  Héctor propuso la cirugía que tenía en mente. Santiago escucho mucho, hizo muchas preguntas e incluso fue muy trasparente en que consultaría las opiniones de otros médicos.  También a mí me hizo muchísimas preguntas sobre cómo iba a operar su seguro, cuánto tendría que pagar, si el seguro le cubriría otras opiniones, etc. Quedamos en volver a hablar en cuanto tomará la decisión de operarse.

Unos quince días después Santiago me llamo nuevamente:

– Edgard, he decidido operarme con Héctor. Ya hablé con él para avisarle.

– Ok, Santiago. Procedemos con eso.  Una pregunta, ¿al final porque decidiste por Héctor y su equipo?  Me habías dicho que incluso pensaste en buscar opiniones en Houston.

– Pedí cita con un par médicos que me recomendaron mis amigos. Pero encontré que me gusta tratar con Héctor y contigo en mancuerna.  Me da confianza que haces de traductor.  Y sobre todo, ya quiero reponerme para volver a competir.  El día de Huatulco entre todo el relajo que se armó ya no me saque mi foto con mis hijos. Quiero regresar el año que viene para lograrlo.

– Eso campeón. Así se habla.

Inventar formas para que las personas que confían en nosotros sigan adelante con sus vidas. Eso si es usar un seguro de gastos médicos.

Y, por ti, ¿qué podemos hacer?

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